Vacunas contra la influenza A H3N2: eficacia y recomendaciones
Las vacunas contra la influenza son una herramienta clave para reducir la enfermedad grave y la mortalidad durante cada temporada gripal. El subtipo H3N2, conocido por provocar epidemias más severas, evoluciona constantemente, lo que plantea retos para el diseño de los inmunógenos. Aun así, la vacunación sigue siendo la estrategia más efectiva de protección.
Composición de las vacunas 2025‑2026
La Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) revisan anualmente la composición de las vacunas en función de los virus que circulan. Para la temporada 2025‑2026, las vacunas trivalentes autorizadas incluyen tres componentes:
- Influenza A (H1N1): un virus similar al que circuló en la temporada anterior.
- Influenza A (H3N2): virus análogo al subtipo que predominaba en la pasada temporada, con la esperanza de proporcionar protección cruzada contra la subclase K.
- Influenza B (linaje Victoria): la cepa predominante en las últimas temporadas【842924494879656†L159-L176】.
La decisión de excluir el segundo linaje de influenza B (Yamagata) responde a su baja circulación global en años recientes y a la necesidad de optimizar la producción de dosis.
Eficacia frente a la subclase K de H3N2
El surgimiento de la subclase K ha causado preocupación sobre la posibilidad de que la vacuna no coincida perfectamente con el virus predominante. Sin embargo, un estudio publicado en Eurosurveillance y citado por la Gavi Alliance indica que la vacuna 2025‑2026 reduce el riesgo de enfermedad que requiere atención médica en un 32‑39 % en adultos y en un 72‑75 % en niños y adolescentes【148792067188203†L160-L176】. Estas cifras son similares a la efectividad observada en temporadas anteriores para la influenza A H3N2.
Es importante destacar que la eficacia de la vacuna no se mide por su capacidad para evitar toda infección, sino por su eficacia para prevenir hospitalizaciones y fallecimientos. La profesora Antonia Ho, de la Universidad de Glasgow, recuerda que los programas de vacunación tienen más impacto cuando se logran altas tasas de cobertura, especialmente entre grupos de riesgo【148792067188203†L160-L180】.
Beneficios de la vacunación
- Reducción de enfermedad grave: incluso con una eficacia moderada, la vacuna disminuye el riesgo de hospitalización y muerte en los grupos vulnerables【148792067188203†L160-L176】.
- Protección indirecta: al vacunar a personas sanas se reduce la transmisión en la comunidad, protegiendo así a quienes no pueden vacunarse o tienen sistemas inmunitarios debilitados.
- Prevención de co‑infecciones: la vacunación reduce la probabilidad de coinfección con otros virus respiratorios, lo que puede agravar el cuadro clínico.
- Menor carga asistencial: menos ingresos hospitalarios alivian la presión sobre los servicios de salud, permitiendo un mejor cuidado de otros pacientes.
Quiénes deben vacunarse
Los organismos de salud recomiendan la vacunación a todas las personas de seis meses o más, pero insisten en la prioridad para:
- Personas mayores de 65 años.
- Niños de 6 meses a 5 años.
- Embarazadas y puérperas.
- Personas con enfermedades crónicas (cardíacas, pulmonares, metabólicas, inmunodeficiencias).
- Trabajadores de la salud y cuidadores.
Administración y tipos de vacunas
Existen diferentes presentaciones de vacunas antigripales:
- Vacunas inactivadas (IIV): se administran por vía intramuscular y contienen virus muertos; son seguras para embarazadas y personas con sistemas inmunitarios debilitados.
- Vacunas atenuadas (LAIV): formuladas con virus vivos atenuados, se aplican por vía intranasal y están indicadas para personas sanas de 2 a 49 años sin enfermedades crónicas.
- Vacunas de alta dosis o adyuvadas: diseñadas para adultos mayores, contienen más antígeno o un adyuvante para estimular una mayor respuesta inmune.
La elección de una u otra depende de la disponibilidad, la edad y el estado de salud del paciente. Un profesional médico puede orientar sobre la mejor opción.
Vacunas y variantes emergentes
El H3N2 es un virus altamente mutable, y la aparición de nuevas variantes como la subclase K genera preocupación. Sin embargo, los expertos recuerdan que la evolución del virus es continua y que la vigilancia mundial permite actualizar la composición de las vacunas cada año【148792067188203†L246-L256】. De momento, no existe evidencia de que la subclase K pueda evadir completamente la inmunidad inducida por la vacuna, aunque las mutaciones pueden disminuir la eficacia【393451614500671†L131-L144】.
Trevor Bedford, científico del Centro de Cáncer Fred Hutchinson, explica que la H3N2 tiende a evolucionar más rápido que otras cepas y que, cada tres o cuatro años, surgen cambios que reducen la eficacia de las vacunas【393451614500671†L159-L164】. Aun así, incluso cuando la coincidencia no es perfecta, la vacuna proporciona cierta protección y sigue siendo recomendable【393451614500671†L186-L198】.
Mitigación mediante revacunación
En algunas personas mayores o con enfermedades crónicas, la respuesta inmunitaria a la vacunación puede disminuir al cabo de varios meses. Por ello, los estudios analizan la utilidad de administrar una segunda dosis en temporada prolongada. De momento, la CDC no recomienda dos dosis para la población general, salvo en niños menores de 9 años que reciben la vacuna por primera vez, quienes requieren dos dosis con un intervalo de cuatro semanas para lograr inmunidad completa.
CVacunas contra la influenza A H3N2: eficacia y recomendaciones
Las vacunas contra la influenza son una herramienta clave para reducir la enfermedad grave y la mortalidad durante cada temporada gripal. El subtipo H3N2, conocido por provocar epidemias más severas, evoluciona constantemente, lo que plantea retos para el diseño de los inmunógenos. Aun así, la vacunación sigue siendo la estrategia más efectiva de protección.
Composición de las vacunas 2025‑2026
La Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) revisan anualmente la composición de las vacunas en función de los virus que circulan. Para la temporada 2025‑2026, las vacunas trivalentes autorizadas incluyen tres componentes:
- Influenza A (H1N1): un virus similar al que circuló en la temporada anterior.
- Influenza A (H3N2): virus análogo al subtipo que predominaba en la pasada temporada, con la esperanza de proporcionar protección cruzada contra la subclase K.
- Influenza B (linaje Victoria): la cepa predominante en las últimas temporadas【842924494879656†L159-L176】.
La decisión de excluir el segundo linaje de influenza B (Yamagata) responde a su baja circulación global en años recientes y a la necesidad de optimizar la producción de dosis.
Eficacia frente a la subclase K de H3N2
El surgimiento de la subclase K ha causado preocupación sobre la posibilidad de que la vacuna no coincida perfectamente con el virus predominante. Sin embargo, un estudio publicado en Eurosurveillance y citado por la Gavi Alliance indica que la vacuna 2025‑2026 reduce el riesgo de enfermedad que requiere atención médica en un 32‑39 % en adultos y en un 72‑75 % en niños y adolescentes【148792067188203†L160-L176】. Estas cifras son similares a la efectividad observada en temporadas anteriores para la influenza A H3N2.
Es importante destacar que la eficacia de la vacuna no se mide por su capacidad para evitar toda infección, sino por su eficacia para prevenir hospitalizaciones y fallecimientos. La profesora Antonia Ho, de la Universidad de Glasgow, recuerda que los programas de vacunación tienen más impacto cuando se logran altas tasas de cobertura, especialmente entre grupos de riesgo【148792067188203†L160-L180】.
Beneficios de la vacunación
- Reducción de enfermedad grave: incluso con una eficacia moderada, la vacuna disminuye el riesgo de hospitalización y muerte en los grupos vulnerables【148792067188203†L160-L176】.
- Protección indirecta: al vacunar a personas sanas se reduce la transmisión en la comunidad, protegiendo así a quienes no pueden vacunarse o tienen sistemas inmunitarios debilitados.
- Prevención de co‑infecciones: la vacunación reduce la probabilidad de coinfección con otros virus respiratorios, lo que puede agravar el cuadro clínico.
- Menor carga asistencial: menos ingresos hospitalarios alivian la presión sobre los servicios de salud, permitiendo un mejor cuidado de otros pacientes.
Quiénes deben vacunarse
Los organismos de salud recomiendan la vacunación a todas las personas de seis meses o más, pero insisten en la prioridad para:
- Personas mayores de 65 años.
- Niños de 6 meses a 5 años.
- Embarazadas y puérperas.
- Personas con enfermedades crónicas (cardíacas, pulmonares, metabólicas, inmunodeficiencias).
- Trabajadores de la salud y cuidadores.
Administración y tipos de vacunas
Existen diferentes presentaciones de vacunas antigripales:
- Vacunas inactivadas (IIV): se administran por vía intramuscular y contienen virus muertos; son seguras para embarazadas y personas con sistemas inmunitarios debilitados.
- Vacunas atenuadas (LAIV): formuladas con virus vivos atenuados, se aplican por vía intranasal y están indicadas para personas sanas de 2 a 49 años sin enfermedades crónicas.
- Vacunas de alta dosis o adyuvadas: diseñadas para adultos mayores, contienen más antígeno o un adyuvante para estimular una mayor respuesta inmune.
La elección de una u otra depende de la disponibilidad, la edad y el estado de salud del paciente. Un profesional médico puede orientar sobre la mejor opción.
Vacunas y variantes emergentes
El H3N2 es un virus altamente mutable, y la aparición de nuevas variantes como la subclase K genera preocupación. Sin embargo, los expertos recuerdan que la evolución del virus es continua y que la vigilancia mundial permite actualizar la composición de las vacunas cada año【148792067188203†L246-L256】. De momento, no existe evidencia de que la subclase K pueda evadir completamente la inmunidad inducida por la vacuna, aunque las mutaciones pueden disminuir la eficacia【393451614500671†L131-L144】.
Trevor Bedford, científico del Centro de Cáncer Fred Hutchinson, explica que la H3N2 tiende a evolucionar más rápido que otras cepas y que, cada tres o cuatro años, surgen cambios que reducen la eficacia de las vacunas【393451614500671†L159-L164】. Aun así, incluso cuando la coincidencia no es perfecta, la vacuna proporciona cierta protección y sigue siendo recomendable【393451614500671†L186-L198】.
Mitigación mediante revacunación
En algunas personas mayores o con enfermedades crónicas, la respuesta inmunitaria a la vacunación puede disminuir al cabo de varios meses. Por ello, los estudios analizan la utilidad de administrar una segunda dosis en temporada prolongada. De momento, la CDC no recomienda dos dosis para la población general, salvo en niños menores de 9 años que reciben la vacuna por primera vez, quienes requieren dos dosis con un intervalo de cuatro semanas para lograr inmunidad completa.
Conclusión
La vacunación anual contra la influenza sigue siendo la herramienta más poderosa para combatir la gripe H3N2. Aunque el virus cambia y pueden surgir subclases como la K, las vacunas actuales ofrecen protección significativa frente a la enfermedad grave y la muerte. Complementar la inmunización con medidas de higiene y prevención aumenta la eficacia colectiva y reduce el impacto de los brotes.onclusión
La vacunación anual contra la influenza sigue siendo la herramienta más poderosa para combatir la gripe H3N2. Aunque el virus cambia y pueden surgir subclases como la K, las vacunas actuales ofrecen protección significativa frente a la enfermedad grave y la muerte. Complementar la inmunización con medidas de higiene y prevención aumenta la eficacia colectiva y reduce el impacto de los brotes.