La influenza A H3N2 ha cobrado protagonismo durante la temporada 2025‑26 por la aparición del subclado K, conocido popularmente como la “nueva gripe”. En esta entrada abordamos los síntomas de la infección y las opciones de tratamiento, basados en directrices de la Organización Mundial de la Salud y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
Síntomas de la gripe H3N2
La influenza A H3N2 provoca síntomas típicos de la gripe pero con mayor intensidad que otras variantes. De acuerdo con informes recientes, los pacientes con la variante subclado K presentan:
- Fiebre alta (>39 °C) y escalofríos.
- Tos intensa y persistente.
- Dolores musculares y articulares que dificultan el movimiento.
- Congestión nasal, estornudos y dolor de garganta.
- Cefalea severa y malestar general.
- Pérdida de apetito y sensación de fatiga extrema.
Los síntomas suelen aparecer de manera brusca. El CDC describe que la influenza no complicada combina fiebre, escalofríos, mialgias, cefalea, malestar general y tos no productiva. En niños pueden presentarse náuseas, vómitos o diarrea. La mayoría de las personas se recupera en 5‑7 días, aunque la tos y el cansancio pueden persistir varias semanas.
Tratamiento antiviral
El tratamiento de la influenza se basa en antivirales y medidas de soporte. Existen cuatro fármacos aprobados para el tratamiento de la gripe en Estados Unidos:
Inhibidores de la neuraminidasa
Los inhibidores de la neuraminidasa bloquean la proteína que el virus utiliza para liberarse de las células infectadas:
- Oseltamivir (Tamiflu®): se administra por vía oral. Está aprobado para el tratamiento temprano de la influenza no complicada en personas a partir de las dos semanas de edad y para la quimioprofilaxis a partir de los 3 meses. Puede utilizarse en embarazadas y en pacientes hospitalizados.
- Zanamivir (Relenza®): inhalado. Se recomienda para personas de 7 años en adelante para el tratamiento y de 5 años para la prevención. Está contraindicado en personas con asma u otras enfermedades respiratorias.
- Peramivir (Rapivab®): intravenoso. Aprobado para el tratamiento de la influenza no complicada en personas de 6 meses en adelante.
Inhibidor de la endonucleasa
- Baloxavir marboxil (Xofluza®): bloquea la replicación del virus al interferir con la transcripción del RNA viral. Se administra por vía oral en dosis única y está aprobado para el tratamiento temprano de la influenza en personas de 5 años o más y para la profilaxis post exposición. No se recomienda en embarazadas, inmunodeprimidos ni hospitalizados.
Adamantanos (no recomendados)
Los adamantanos (amantadina y rimantadina) actúan sobre el canal iónico M2 de los virus de influenza A, pero no se recomiendan en la actualidad por la resistencia generalizada de los virus circulantes.
Cuidados de soporte
Además de los antivirales, el tratamiento incluye medidas generales:
- Reposo e hidratación: descansar y beber abundante líquido ayuda al organismo a recuperarse.
- Analgésicos y antipiréticos: medicamentos como paracetamol o ibuprofeno pueden aliviar la fiebre y el dolor (siempre bajo supervisión médica).
- Alimentación ligera: mantener una dieta equilibrada y fraccionada para tolerar mejor la comida.
- Monitoreo de signos de alarma: dificultad para respirar, dolor torácico persistente, confusión, convulsiones o fiebre que no cede son señales para acudir de inmediato a urgencias.
¿Cuándo iniciar el tratamiento?
Los antivirales son más efectivos cuando se inician dentro de las primeras 48 horas de la aparición de síntomas. Las personas con mayor riesgo de complicaciones (mayores de 65 años, niños pequeños, embarazadas y personas con enfermedades crónicas) deben consultar a un médico ante los primeros síntomas.
Prevención y vacunación
La vacuna contra influenza es la herramienta principal para prevenir la enfermedad. Aunque la eficacia frente al subclado K de H3N2 puede ser moderada, la vacunación reduce la probabilidad de sufrir complicaciones graves. Otras medidas de prevención incluyen el lavado frecuente de manos, el uso de mascarillas en ambientes cerrados y la ventilación adecuada.
Conclusión
La influenza A H3N2 puede causar síntomas más intensos que otras variantes de gripe, especialmente en su subclado K. Reconocer los signos de la enfermedad y recibir tratamiento antiviral oportuno son esenciales para reducir la duración y la gravedad del cuadro. Además, la vacunación anual y las medidas de higiene siguen siendo nuestras mejores herramientas de prevención. Para una guía completa sobre el diagnóstico y manejo de la influenza, visita nuestra publicación sobre diagnóstico y tratamiento de la influenza A H3N2. Si deseas conocer las diferencias entre las variantes de gripe, consulta nuestro artículo diferencias entre la gripe H3N2 y otras gripes.

